Nacer para beber del pozo de aguas turbias:
La muerte de mi padre…
El dolor de mi madre…
La inocencia apagándose sobre mis ojos tristes.
Pero en mi corazón, en un rincón, brillabas
Llamándome a tu abrazo.
Tenía tanto miedo convertido en rencor,
Tantas preguntas sin hallar respuesta,
Lágrimas que se ahogaban a sí mismas
De surgir sin control
Y tanta sed de amor aprisionado
Que preferí la muerte de mi alma
Con tu nombre mordido entre los dientes
Hasta sangrar mis labios por negarte.
Me viste renegada y aliada al enemigo
Perdiéndome,
Arrastrándome,
Tantos años corriendo en mi ceguera
remolcando mi sed al fuego eterno,
pero tú, Dios de gracia, amoroso y paciente,
aún confiabas en mí
y esperabas sentado junto al pozo
Con tu Cántaro Vivo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario