martes, 21 de febrero de 2023

Entrega

Tú das y quitas 
yo acepto, pues tu magna perfección 
excede el límite de comprensión humana 
y me se tan pequeña que no tengo 
rebeldía mayor a un grano de mostaza. 

 Abrazada a tu Amor 
mi alma restaña el llanto de la carne 
y aunque mi corazón se vierta en ríos rojos 
tu consuelo es bálsamo en mis llagas y promesa cumplida. 

 No hay Amor más grande, Padre Fiel,que tu amor 
ni abrazo más cálido que el de tu amado hijo.  

Vuelvo a traer mi dolor y ofrendarlo a tus pies: 
Que se haga en mí según tu voluntad 
y en justicia divina me despierte 
de esta pesadilla 
de falso amor mundano que hoy me agobia.

sábado, 31 de julio de 2021

Volviendo a casa

 

Es el momento en que tus propias manos

ocultándote el rostro se sienten forasteras.

¿Cómo has llegado aquí? ¿Quién eres? Una lágrima

se sostiene en el párpado

lo enfría y aprisiona.

 El corazón golpea como cascos horadando la piedra.

 

Porque de pronto eres el que habita en un cuerpo

Enemigo de tu alma

Y extranjero en ti mismo, buscas en el espejo

Los ojos de tu padre,

La semejanza con aquel que nunca te soltó de su mano.

 

El amor que no sabe por qué ama

Llama al Amor Eterno, grita, se desespera

y el dolor se arrodilla ante su paz:

“Heme aquí, descarriada, jamás te dejé sola.”

Y posas la cabeza en sus rodillas

Huyen despavoridas las tinieblas y, entre sollozos, sabes

Que puedes perdonarte como Él te ha perdonado.


Salmo 119:75-77

75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, y que conforme a tu fidelidad me afligiste. 76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme a lo que has dicho a tu siervo.77 Vengan a mí tus misericordias y viva; Porque tu ley es mi deleite.


domingo, 25 de julio de 2021

Rebeldía

Nacer para beber del pozo de aguas turbias:
 La muerte de mi padre…
 El dolor de mi madre…
 La inocencia apagándose sobre mis ojos tristes. 
 Pero en mi corazón, en un rincón, brillabas 
 Llamándome a tu abrazo.
 Tenía tanto miedo convertido en rencor, 
 Tantas preguntas sin hallar respuesta, 
 Lágrimas que se ahogaban a sí mismas
 De surgir sin control 
 Y tanta sed de amor aprisionado
 Que preferí la muerte de mi alma 
 Con tu nombre mordido entre los dientes 
 Hasta sangrar mis labios por negarte.
 Me viste renegada y aliada al enemigo
 Perdiéndome, 
 Arrastrándome, 
 Tantos años corriendo en mi ceguera
 remolcando mi sed al fuego eterno,
 pero tú, Dios de gracia, amoroso y paciente,
 aún confiabas en mí 
 y esperabas sentado junto al pozo
 Con tu Cántaro Vivo.