yo acepto, pues tu magna perfección
excede el límite de comprensión humana
y me se tan pequeña que no tengo
rebeldía mayor a un grano de mostaza.
Abrazada a tu Amor
mi alma restaña el llanto de la carne
y aunque mi corazón se vierta en ríos rojos
tu consuelo es bálsamo en mis llagas y promesa cumplida.
No hay Amor más grande, Padre Fiel,que tu amor
ni abrazo más cálido que el de tu amado hijo.
Vuelvo a traer mi dolor y ofrendarlo a tus pies:
Que se haga en mí según tu voluntad
y en justicia divina me despierte
de esta pesadilla
de falso amor mundano que hoy me agobia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario